140 caracteres.

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Son unas pocas palabras, formando pensamientos, conversaciones todas ellas con 140 caracteres. Una nueva forma de comunicación que esta teniendo un auge tan grande en la era de las comunicaciones cibernéticas.
Las redes sociales han cambiado en algunos casos radicalmente la forma del comportamiento de algunas personas y negarnos a ello es como creer que las crisis de estos años son cosas falaces. El conocimiento de las noticias que se desarrollan ahora partiendo de esas pequeñas palabras que se envían al mundo, a quien decida leerte o se reciben de aquellos a quien se ha decidido leer.
Así mismo hemos decidido llevar nuestra “lucha” de mantener la fe de siempre, la fe que para algunos es desconocida u olvidada, a estos 140 caracteres, creando Hastash como #SanPíoX, #CatecísmoMayor, #SantoDelDía, #SantaMisa, con lo que esperamos compartir con ustedes esa fe, esa tradición, con lo que les invitamos a seguirnos como @exurgedomine

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Cristo Rey

Hoy ultimo domingo de Octubre la Santa Madre Iglesia celebra la solemnidad de Jesucristo Rey de las  Naciones.

En la carta Encíclica Quas Primas con que fue promulgada esta fiesta, su Santidad Pío XI escribía:

“… los documentos históricos demuestran que estas festividades fueron instituidas una tras otra en el transcurso de los siglos, conforme lo iban pidiendo la necesidad y utilidad del pueblo cristiano, esto es, cuando hacía falta robustecerlo contra un peligro común, o defenderlo contra los insidiosos errores de la herejía, o animarlo y encenderlo con mayor frecuencia para que conociese y venerase con mayor devoción algún misterio de la fe, o algún beneficio de la divina bondad. Así, desde los primeros siglos del cristianismo, cuando los fieles eran acerbísimamente perseguidos, empezó la liturgia a conmemorar a los mártires para que, como dice San Agustín, “las festividades de los mártires fuesen otras tantas exhortaciones al martirio”. Más tarde, los honores litúrgicos concedidos a los santos confesores, vírgenes y viudas sirvieron maravillosamente para reavivar en los fieles el amor a las virtudes, tan necesario aun en tiempos pacíficos. Sobre todo, las festividades instituidas en honor a la Santísima Virgen contribuyeron, sin duda, a que el pueblo cristiano no sólo enfervorizase su culto a la Madre de Dios, su poderosísima protectora, sino también a que se encendiese en más fuerte amor hacia la Madre celestial que el Redentor le había legado como herencia. Además, entre los beneficios que produce el público y legítimo culto de la Virgen y de los Santos, no debe ser pasado en silencio el que la Iglesia haya podido en todo tiempo rechazar victoriosamente la peste de los errores y herejías…

Y si ahora mandamos que Cristo Rey sea honrado por todos los católicos del mundo, con ello proveeremos también a las necesidades de los tiempos presentes, y pondremos un remedio eficacísimo a la peste que hoy inficiona a la humana sociedad. Juzgamos peste de nuestros tiempos al llamado laicismo con sus errores y abominables intentos; y vosotros sabéis, venerables hermanos, que tal impiedad no maduró en un solo día, sino que se incubaba desde mucho antes en las entrañas de la sociedad. Se comenzó por negar el imperío de Cristo sobre todas las gentes; se negó a la Iglesia el derecho, fundado en el derecho del mismo Cristo, de enseñar al género humano, esto es, de dar leyes y de dirigir los pueblos para conducirlos a la eterna felicidad. Después, poco a poco, la religión cristiana fue igualada con las demás religiones falsas y rebajada indecorosamente al nivel de éstas. Se la sometió luego al poder civil y a la arbitraria permisión de los gobernantes y magistrados. Y se avanzó más: hubo algunos de éstos que imaginaron sustituir la religión de Cristo con cierta religión natural, con ciertos sentimientos puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder pasarse sin Dios, y pusieron su religión en la impiedad y en el desprecio de Dios.”

Comunicado de la Casa General de la Fraternidad San Pío X

 Monseñor  Richard Williamson, habiéndose distanciado de la dirección y del gobierno de la FSSPX desde hace varios años, y negándose a manifestar el respeto y la obediencia debidos a sus superiores legítimos, fue declarado excluido de la FSSPX por decisión del Superior General y del Consejo, el 4 de octubre de 2012. Un último plazo le había sido concedido para conformarse a lo dispuesto, al término del cual anunció la difusión de una “carta abierta” pidiendo al Superior General que renunciara.

Esta dolorosa decisión se hizo necesaria en atención al bien común de la Fraternidad San Pío X y de su buen gobierno, de conformidad con lo que Mons. Lefebvre denunciaba: “Es la destrucción de la autoridad. ¿Cómo puede ejercerse la autoridad si es necesario que ella pida a todos los miembros que participen en el ejercicio de la autoridad?” (Ecône, 29 de octubre de 1987)

Dado en Menzingen, a 24 del mes de octubre de 2012

[tomado de DICI http://www.dici.org/en/documents/comunicado-de-la-casa-general-de-la-fraternidad-san-pio-x-23-de-octubre-2012/ ]