Santa Rosa de Lima

image

“¡Oh, si conociesen los mortales qué gran cosa es la
gracia, qué hermosa, qué noble, qué preciosa, cuántas riquezas esconde en sí, cuántos tesoros, cuántos júbilos y delicias! Sin duda emplearían toda su diligencia, afanes y desvelos en buscar penas y aflicciones; andarían todos por el mundo en busca de molestias, enfermedades y tormentos, en vez de aventuras, por conseguir el tesoro último de la constancia en el sufrimiento. Nadie se quejaría de la cruz ni de los trabajos que le caen en suerte, si conocieran las balanzas donde se pesan para repartirlos entre los hombres.”

El silencio de Dios

image

Hoy está de moda –o, mejor dicho, constituye una obsesión– preguntarse por qué caya Dios, por qué no interviene en la vida de la humanidad. No obstante, el mismo Dios ya respondió a esta interrogante tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Todos conocen la narración de la tempestad calmada por Jesús, cuando la tormenta envolvía la barca en que se hallaba Él con los Apóstoles, y éstos, por miedo a ser tragados por las aguas, despertaron a la humanidad de Cristo mientras su divinidad lo veía y lo permitía todo para poner a prueba la fe y la esperanza de sus doce. La respuesta de Jesús fue un reproche: “¿Por qué teméis, hombres de poca fe?”. Jesús quiso enseñarnos en este episodio evangélico que si Él no interviene y parece dormir, en realidad lo ve y lo prevé todo para la mayor gloria de Dios y el bien de sus elegidos.

Tomado de “Sí, sí. No, no” Revista Católica Antimodernista, Abril 2013. La providencia Divina – El silencio de Dios, la sordera de los hombres y el profeta Habacuc

SOBRE EL SANTO ROSARIO Y SUS BONDADES

20130824-095936.jpg

Las plegarias a María. El Santo Rosario

Entre las varias plegarias con las cuales últimamente Nos dirigimos a la Virgen Madre de Dios, el Santo Rosario ocupa sin duda un puesto especial y distinguido.

Esta plegaria, que algunos llaman el salterio de la Virgen o Breviario del Evangelio y de la vida cristiana, ha sido descrita y recomendada por Nuestro Predecesor de feliz memoria, León XIII, con estos vigorosos rasgos: grandemente admirable es esta corona tejida con la salutación angélica, en la que se intercala la oración dominical, y se une la obligación de la meditación interior: es una manera excelente de orar… y utilísima para la consecución de la vida inmortal.

Y esto se deduce también de las mismas flores con que está formada esta mística corona. Efectivamente, ¡qué oraciones pueden hallarse más apropiadas y más santas?

La primera es la que el mismo Nuestro Divino Redentor pronunció cuando los discípulos le pidieron enséñanos a orar [6]; santísima súplica que así como nos ofrece el modo de dar gloria a Dios, en cuanto nos es dado, así también considera todas las necesidades de nuestro cuerpo y de nuestra alma. ¿Cómo puede el Padre Eterno, rogado con las palabras de su mismo Hijo, no acudir en nuestra ayuda?

La otra oración es la salutación angélica, que se inicia con el elogio del Arcángel Gabriel y de Santa Isabel, y termina con la piadosísima imploración con que pedimos el auxilio de la Beatísima Virgen ahora y en la hora de nuestra muerte.

A estas invocaciones hechas de viva voz se agrega la contemplación de los sagrados misterios, que ponen ante nuestros ojos, los gozos, los dolores y los triunfos de Jesucristo y de su Madre, con los que recibimos alivio y confortación en nuestros dolores, y para que, siguiendo esos santísimos ejemplos, por grados de virtud más altos, ascendamos a la felicidad de la patria celestial.

Esta práctica de piedad, Venerables Hermanos, difundida admirablemente por Santo Domingo no sin superior insinuación e inspiración de la Virgen madre de Dios, es sin duda fácil a todos, aun a los indoctos y a las personas sencillas.

¡Y cuánto se apartan del camino de la verdad los que reputan esa devoción como fastidiosa fórmula repetida con monótona cantilena, y la rechazan como buena para niños y mujeres!

A este propósito es de observar que tanto la piedad como el amor, aun repitiendo muchas veces las mismas palabras, no por eso repiten siempre la misma cosa, sino que siempre expresan algo nuevo, que brota del íntimo sentimiento de caridad. Además. este modo de orar tiene el perfume de la sencillez evangélica y requiere la humildad del espíritu, sin el cual, como enseña el Divino Redentor, nos es imposible la adquisición del reino celestial: en verdad os digo que si no os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos [7].

Si nuestro siglo en su soberbia se mofa del Santo Rosario y lo rechaza, en cambio, una innumerable muchedumbre de hombres santos de toda edad y de toda condición, lo han estimado siempre, lo han rezado con gran devoción, y en todo momento lo han usado como arma poderosísima para ahuyentar a los demonios, para conservar íntegra la vida, para adquirir más fácilmente la virtud, en una palabra, para la consecución de la verdadera paz entre los hombres.

Ni faltaron hombres insignes por su doctrina y sabiduría que, aunque intensamente ocupados en el estudio y en las investigaciones científicas, no han dejado sin embargo un día sin rezar de rodillas y fervorosamente delante de la imagen de la Virgen esta piadosísima forma.

“INGRAVESCENTIBUS MALIS”
29 de septiembre de 1937
Pío XI

Fiesta del Corazón Inmaculado de María.

“Entonces nosotros debemos mantenernos firmes en nuestras posiciones. Por nuestra fe debemos aceptar todas las afrentas: que nos desprecien, que nos excomulguen, que nos golpeen, que nos persigan. Quizá mañana los poderes civiles nos perseguirán. No se excluye. ¿Por qué? Porque aquellos que destruyen la Iglesia hoy, hacen la obra de la masonería. Es la masonería quien manda en todas partes.
Entonces si la masonería se da cuenta que somos una fuerza que puede poner en peligro sus proyectos, en ese momento los gobiernos nos perseguirán. Entonces iremos a las catacumbas, iremos no importa donde, pero continuaremos creyendo. No abandonaremos nuestra fe. No seremos los primeros. Pero por lo menos sabremos darle a Nuestro Señor el honor, el honor de ser sus fieles, de no abandonarlo, de no traicionarlo.
Esto es lo que debemos hacer. No pedimos más que ser firmes. Y pedirle a la Santísima Virgen en este día el no tener otro amor en nuestro corazón que Nuestro Señor Jesucristo. Él es Dios. Él es Salvador. Él es el Sacerdote eterno. Él es el Rey de todo y lo es en el Cielo. No hay otro Rey que Nuestro Señor Jesucristo en el Cielo. Él es quien hace la felicidad de todos los elegidos, de todos los Ángeles, de su Santa Madre, de San José. ¡Pues bien! Nosotros queremos participar también en este honor, en esta gloria, en este amor de Nuestro Señor Jesucristo. Nosotros no conocemos más que a Él, y no queremos conocer más que a Él”.

Monseñor Marcel Lefebvre (Ecône, el 22 agosto 1976, Fiesta del Corazón Inmaculado de María)

San Pío X

“La Iglesia (…) no tiene que desligarse de lo pasado, antes le basta anudar, con el concurso de los verdaderos obreros de la restauración social, los organismos rotos por la revolución, y adaptarlos, con el mismo espíritu cristiano de que estuvieron animados, al nuevo medio creado por la evolución material de la sociedad contemporánea, porque los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas”.

S.S. San Pío X, Papa

APUNTES PARA CONOCER LA FE VERDADERA

image

«Todo cristiano que quiera desenmascarar las intrigas de los herejes que brotan a nuestro alrededor, evitar sus trampas y mantenerse íntegro e incólume en una fe incontaminada, debe, con la ayuda de Dios, pertrechar su fe de dos maneras: con la autoridad de la ley divina ante todo, y con la tradición de la Iglesia Católica».

EJEMPLO DE CÓMO APLICAR LA REGLA.

¿Cuál deberá ser la conducta de un cristiano católico, si alguna pequeña parte de la Iglesia se separa de la comunión en la fe universal?

-No cabe duda de que deberán anteponer la salud del cuerpo entero a un miembro podrido y contagioso.

-Pero, ¿y si se trata de una novedad herética que no está limitada a un pequeño grupo, sino que amenaza con contagiar a la Iglesia entera?

-En tal caso, el cristiano deberá hacer todo lo posible para adherirse a la antigüedad, la cual no puede evidentemente ser alterada por ninguna nueva mentira. ¿Y si en la antigüedad se descubre que un error ha sido compartido por muchas personas, o incluso por toda una ciudad, o por una región entera?

-En este caso pondrá el máximo cuidado en preferir los decretos -si los hay- de un antiguo Concilio Universal, a la temeridad y a la ignorancia de todos aquellos. ¿Y si surge una nueva opinión, acerca de la cual nada haya sido todavía definido?

-Entonces indagará y confrontará las opiniones De nuestros mayores, pero solamente de aquellos que, siempre permanecieron en la comunión y en la fe de la única Iglesia Católica y vinieron a ser maestros probados de la misma. Todo lo que halle que, no por uno o dos solamente, sino por todos juntos de pleno acuerdo, haya sido mantenido, escrito y enseñado abiertamente, frecuente y constantemente, sepa que él también lo puede creer sin vacilación alguna.

 

COMMONITORIO, APUNTES PARA CONOCER LA FE VERDADERA.

SAN VICENTE DE LERINS

Asunción de la Santísima Virgen

Asunción

 

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

Pío XII, 1 de noviembre de 1950.

El Himno Akathistos

Theotokos

El Himno Akathistos (que literalmente significa «estando de pie », porque se canta en esta posición) es el himno mariano más famoso del Oriente cristiano y quizá de la Iglesia entera. Compuesto en griego, a finales del siglo V, es de autor desconocido.

Las veinticuatro estrofas que lo componen (unas más largas, otras más breves, alternativamente) se distribuyen por igual en dos partes: una evangélica y otra dogmática. La primera parte escenifica la narración evangélica en una serie de cuadros, que van desde la Anunciación al encuentro de María con el anciano Simeón en el Templo de Jerusalén. La segunda parte expone los principales artículos de la fe mariana de la Iglesia: perpetúa virginidad, maternidad divina, mediación de gracia desde el Cielo.

 

Transfiguración de Nuestro Señor

La transfiguración.Por dos veces, en el curso del año litúrgico, nos recuerda la Iglesia el gran milagro de la Transfiguración: en el segundo domingo de Cuaresma, para afirmar la divinidad del Salvador, al acercarse su Pasión, y hoy, para festejar la exaltación de Cristo en su gloria.

La fiesta de la Transfiguración del Señor venia celebrandose desde muy antiguo el 6 de agosto en diferentes iglesias de Oriente y Occidente. Pero Calixto III, en 1457, la extendió a toda la Iglesia para conmemorar la victoria que en 1456 detuvo a las puertas de Belgrado a ola invasora del Islam, y cuya noticia llegó a Roma precisamente el 6 de agosto. Muchas iglesias consagradas al Salvador tienen como fiesta titular la Transfiguración.

La oración del día reza:

Oh Dios, que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito has confirmado los misterios de la fe con el testimonio de los patriarcas y anunciando milagrosamente la adopción perfecta de hijos con la voz que salió de la nube luminosa; haz, propicio, que seamos coherederos del Rey de la gloria y sus copartícipes en la misma.