Primer Domingo de Adviento

"El cielo y la tierra pasarán; más mis palabras no pasarán".

“El cielo y la tierra pasarán; más mis palabras no pasarán”.

El primer domingo de Adviento es el primer día del año eclesiástico, y el principio de un tiempo privilegiado que precede a la fiesta de Navidad, y que en la intención de la iglesia no es otra cosa que una preparación para esta gran fiesta. Desde que se ha celebrado el día del nacimiento del Salvador, ha exhortado la Iglesia a los fieles a que se preparen para la celebración de esta día venturoso, y ella misma les ha dado ejemplos por las oraciones que ha multiplicado en este tiempo y por los ejercicios de penitencia que les ha dictado.
Como el Adviento no es otra cosa, según el espíritu de la Iglesia que un tiempo destinado antes de la fiesta de Navidad para prepare por medio de la oración, el ayuno y los ejercicios de piedad a celebrar y hacerse favorable el advenimiento, esto es, la venida de Jesucristo, designada por la palabra Adviento; no hay practicas de penitencia y devoción que los fieles no hayan puesto en uso durante este santo tiempo.

Oración de la Misa de este día

Haced, Señor, que resplandezca vuestro poder, y venid, a fin de que con el auxilio y la protección de vuestra gracia, seamos libres y salvos de los peligros ejecutivos, que nos amenazan por nuestros pecados. Así re lo suplicamos a ti, Señor, que siendo Dios, vives y reinas con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos. Así sea.

Breve meditación del evangelio del día, san Lucas capítulo XXI vers. 25 a 36

Considera que las disposiciones con que debemos recibir al Salvador que nace, se hallan en las circunstancias de su nacimiento: la humildad no descendió jamas tan bajo; la mortificación no fue nunca tan lejos; ni en tiempo alguno fue tan perfecta la dulzura. En el tiempo en que todo el universo estaba en paz, durante el silencio mas profundo de la noche, en tales circunstancias es cuando ha nacido el Salvador. Estas son las virtudes que se deben de adquirir durante Adviento; en esto debemos ejercitarnos, si queremos hallarnos en las santas disposiciones que se necesitan para hacer provechosa la celebridad del día de su nacimiento. Por esto la Iglesia nos dice hoy con el Apóstol que es tiempo de despertarnos y salir de nuestra somnolencia, porque nuestra salud esta próxima; ella nos dice que el Adviento es un tiempo de retiro, de oración, de penitencia, que es tiempo de santidad.

Tomado de “Año Cristiano” del P. Juan Croisset

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