La fe de siempre

El hombre.

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El hombre es una criatura racional, compuesta de cuerpo y alma. El alma humana es un espíritu inmortal creado a imagen y semejanza de Dios, para ser unida al cuerpo.
En el momento de la concepción de un niño, Dios crea un alma inmortal para animar el cuerpo humano. Dios interviene en la creación de un ser humano, por esta razón la contracepción es inmoral por que va en contra del plan y bendición de Dios. El alma es capaz de conocer y amar. Tiene inteligencia y voluntad, para conocer, amar y decidir libremente. El ser humano es una maravillosa creatura de Dios que es inteligencia infinita.
El primer hombre y la primera mujer fueron Adán y Eva, quienes vivieron en el paraíso terrenal, hasta que fueron arrojados de allí en castigo de su pecado (Génesis 2, 15). Su pecado fue de soberbia y de desobediencia, comiendo la fruta que Dios les había prohibido y por dicho pecado entro al mundo la muerte y el sufrimiento. Dicho pecado recibe el nombre de ORIGINAL, por que todos los heredamos de ellos, como de nuestro primer origen. Es un pecado heredado.
El pecado original consiste en nacer separado de Dios, sin la santidad, o sea, la gracia santificante que Adán y Eva perdieron y no pudieron comunicárnosla. El bautismo sirve para devolverle al niño la gracia haciéndolo hijo de Dios.

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Ángeles y demonios.

Los ángeles son espíritus puros, creados para su gloria y servicio; Dios creo a todos los ángeles buenos y los hizo santos. Dentro de la diversidad de ángeles se encuentran los ángeles custodios, a los cueles Dios les ha encargado cuidar a cada uno de nosotros. Así como ellos tienen el encaro de cuidarnos, cada uno de nosotros debe de respetar a su ángel custodio, honrarlo, invocarlo y seguir sus inspiraciones. Es bueno rezarle a su ángel custodio cada día y a menudo pedirle ayuda para hacer el bien y evitar el mal.
Los demonios son ángeles que se revelaron a la voluntad divina, en otras palabras, ángeles que se rebelaron contra Dios. Los ángeles que pecaron contra Dios guardaron su ser de ángel, su ciencia y poder; pueden usar estos dones para hacer el mal mediante hechicerías y las sectas.
Los demonios se ocupan de tentar a los hombres en este mundo y en atormentar a los condenados en el infierno. El ser tentado no es pecado. Y para vencer al demonio es necesario no hacer caso de la tentación, menospreciarla y hacer lo contrario de lo que sugiere. El demonio puede hacerse pasar por el Espíritu Santo para engañar a la gente. Dios ni hace un milagro de algo falso. El demonio mezcla lo bueno con lo malo para engañar.

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La Santísima Trinidad.

Antonio de Pereda - Santisima Trinidad

Un misterio es una verdad revelada por Dios y que debemos creer aunque no podamos comprender.

Los principales misterios de nuestra fe son: La Santísima Trinidad, la Encarnación y la Redención. Estas verdades fundamentales son la base de la religión cristiana católica. Todo lo demás tiene su origen en ellas.

El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio de un solo Dios en tres personas, quienes son: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Siendo cada uno de ellos en su individualidad Dios mismo, y esto es así, porque tienen una sola naturaleza divina.

Por ejemplo, el sol es uno, sin embargo es fugo, calor y luz al mismo tiempo; el alma humana es una, sin embargo, tiene memoria, inteligencia y voluntad. Dios es uno y único: Dios piensa, es el Padre; su pensamiento, su sabiduría, su inteligencia, su palabra es el Hijo; Dios Padre y Dios Hijo se aman con un amor infinito, este Amor infinito es el Espíritu Santo. El Ser Divino es uno.

Los que niegan la divinidad del Hijo o del Espíritu Santo están equivocados, pecan y hacen pecar a sus víctimas imprudentes que aceptan explicaciones bíblicas falsificadas. Los errores vienen de los que se han revelado contra la autoridad de la Iglesia Católica que Cristo dejo como encargada para explicar su Evangelio y defenderlo contra los usurpadores de su misión.

Dios.

Dios creador

Dios es un ser espiritual, infinitamente perfecto, porque posee todas las perfecciones sin limite alguno; es eterno, porque no ha tenido ni principio ni fin. Dios existe por sí mismo mientras las criaturas existen por Él. Nos dice San Gregorio Nacianceno: “Dios siempre fue, siempre es, y siempre será; o mejor dicho siempre es”, “Dios no cambia” (Santiago 1, 17). Creemos que hay un Dios porque la razón nos lo dice y porque Él mismo nos lo ha revelado.

Dios es creador, dueño y señor de todas las cosas.

Dios se encuentra en el cielo, en la tierra y en todo lugar. “Porque en el vivimos, nos movemos y existimos” (Hechos de los Apóstoles17, 28)

Dios es “creador del cielo y la tierra”, porque las hizo de la nada y todo lo que en ellos existe, haciendo que sea Señor de todas las cosas ya que le pertenecen y dependen de Él.

Dios cuida de sus criaturas, las conserva y gobierna por su admirable providencia. Así mismo, Dios ve y sabe todas las cosas a la vez; lo pasado, lo presente, lo venidero y “Antes que fueran creadas las cosas, Dios ya las conocía, y lo mismo las conoce después de acabadas” (eclesiástico, 23, 29). nuestros pensamientos “Yahve escudriña los corazones de todos y penetra todos los designios y todos los pensamientos” (Crónicas 28, 9)

Nada escapa a la mirada de Dios quien juzgará a cada quien con toda justicia.

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El Credo.

Las verdades que debemos creer se hayan en el Credo o Símbolo de los Apóstoles. Y recibe este nombre ya que fue compuesto y enseñado por los Apóstoles.

Los Apóstoles enseñaron oralmente un resumen de las verdades fundamentales que Cristo les había enseñado. Unicamente la Iglesia Católica posee lo que enseñaron los Apóstoles y sus legítimos sucesores, es decir, los Papas, obispos y sacerdotes católicos fieles a la fe de siempre. Separarse de esta Iglesia Católica es separarse d Cristo y rebelarse contra Cristo (Lc. 10, 16; Mt. 7, 15-23), lo que conlleva a caer en pecado.
Separarse de la Iglesia que viene de los Apóstoles es vivir en la ilusión, es perder la Fe verdadera que salva, es salirse del camino, es perder la vida y el camino que es Cristo, puesto que Cristo sigue su obra de salvación mediante su iglesia, la que Él fundo hace dos mil años.

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho, que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.

Tomado de: “Breve catecismo católico, Bíblico y Apologético” (Fundación San Pío X, Guatemala C. A.; FTD y P. Michael Boniface)

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